CALPE, TIERRA Y ALMAS.                                    volver al índice
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EL ESLABÓN PERDIDO DE UN PUEBLO.

    
Por Bernat Banyuls i Sala. 
La Cometa.


Amigo lector, cuando tus ojos hayan llegado a estas últimas líneas es fácil suponer que ya conocerás mucho de nuestra pequeña historia, de nuestra gente, de sus virtudes y de sus defectos, pero sobretodo de su Alma. Seguro estamos que cuando pasees por nuestros ancestrales campos, nuestras viejas casas teñidas de años, podrás apreciar el espíritu de todas sus Almas que moraron e hicieron posible nuestro presente. Es fácil que puedas apreciar el sufrimiento, las penas, las alegrías, las esperanzas de gente humilde que malgastó sus vidas intentado sacar a estas áridas tierras un poco de vida.

Este libro que ahora reposa en sus manos tiene algo de especial como así nos explica Don Juan José Cardona en su presentación. Es un libro donde se nos presenta la historia de nuestras piedras junto a las personas que las transformaron. La Tierra y el Alma de todos nuestros antepasados. La parte fría de la historia junto al calor de sus gentes. Por primera vez vamos a ver a nuestros antepasados reflejados en viejas casonas y fríos listados. El nombre de nuestros padres, nuestros abuelos, las padres de estos y muchos más los tendremos, a partir de ahora, en estas hojas de papel que restaran por tiempo inmemorial en las estanterías de muchos amantes de nuestro pueblo. Esperarán allí a que unos ojos curiosos recuerden de dónde venimos y qué es lo que fuimos. En una palabra: nuestra Alma. Habrán pasado muchos años talvez, pero seguro que en alguna casa, en alguna librería olvidada, alguien leerá estas mismas palabras que tu estas leyendo ahora. Conocerá su pasado y conocerá su historia. En dos palabras: Su Tierra y su Alma.

A pesar de ser más que suficiente esta esperanza, no es más cierto también que nos faltaba, en especial a la gente de la Cometa, un eslabón perdido igual que a los Tur de nuestra historia. Hablamos de hechos y de gentes pero era difícil substraerse a la realidad actual. Nos suena a lejano, a otro mundo y a otra cultura por mucho que viésemos el nombre de nuestra familia en sus páginas. Nos faltaba un nexo de unión de la historia con nosotros mismos.

El que os escribe, que en su momento ayudó a organizar la primera batida en la busca de nuestro San Juan, tiene la preocupación de fracasar en el deseo de reflejar en estas páginas todas las ideas y pensamientos que se amontonan en su mente cuando faltan breves momentos para que la rotativa empiece su trabajo. El encontrar nuestro San Juan era algo más que una recuperación histórica. Era algo más que la recuperación de un objeto venerado por sus antepasados. Era la posibilidad de ver, tocar, creer, llorar con nuestra propia historia. Con las almas del Ti Bernat, del Ti Salvador, del Ti Joan, del Ti Pepe Águeda y de todos los demás. Era encontrar nuestro eslabón roto con nuestro pasado. Desde este momento, muchos que no conocimos el alma de la Cometa, nos sentiremos identificados con nuestra propia vida gracias a un maltrecho trozo de mármol. Frío en su superficie pero caliente en nuestro corazón.

Muchos iréis a ver la reliquia, os esperamos con los brazos abiertos, pero ante todo, recordad y respetad los que dos siglos antes lloraron ante la misma piedra. Rezaron delante de la misma piedra. A los que depositaron sus alegrías y sus penas amparadas en la creencia del San Juan de la Cometa. 

Me gustaría decir a todos nuestros antepasados, estén donde estén... que vuelven a estar con nosotros. Que la familia, su familia, vuelve a estar reunida. Que nuestras Tierras y nuestras Almas vuelven a estar juntas en la memoria de unas letras de un viejo libro que un día escribieron estas dos personas. Y que no olviden que allá, en un lugar recordado como “Les Cases de Torrat” les espera una vieja ermita con una maltrecha imagen esperando a que les confíes aquello que vuestra Alma tanto desea. Nada en la Cometa volverá a ser igual. Ninguna de sus viejas piedras llorará más por su soledad. Allá en la ermita de San Juan de la Cometa vive el espíritu inmortal de sus gentes.

Y a modo de posdata... 


Me gustaría terminar (y solo como notario de una historia que muchos contaremos a nuestros nietos y nietas y que los autores, en su modestia, han pasado a pies juntillas) los detalles y circunstancias de esta importantísima recuperación. Con ella dejamos al entendimiento del lector su interpretación, pero justo es que quede reflejado en estas líneas los avatares más importantes de la historia de este libro y, especialmente, cómo se recuperó a nuestro viejo San Juan.

1. La historia de nuestro libro se engendró hace mucho tiempo y visto ahora lo atesorado, es fácil creer que si sus autores se lo hubiesen propuesto nunca lo hubieran conseguido. Ni pagándoles todo el oro del mundo. Pero como dicen sus autores, los papeles aparecían en sus manos como arte de magia. Papeles y documentos rarísimos que han hecho posible esta cronología histórica con aportaciones impensables hace solo unos años por investigadores profesionales. ¿Qué o quién movía los hilos del destino para que esos papeles olvidados fueran llegando a nuestras manos por simple “casualidad”?.
2. ¿Por qué siempre salía una nueva fuente de inspiración cada vez que el libro dormía el sueño de los justos en olvidados cajones por puro desánimo de sus autores?
3. Esta serie de libros, estaba reducido a uno solo que esperamos financiaran las administraciones públicas. No pudo ser y soy testigo que hace escasamente un mes, esta publicación tenía todas las papeletas para dormitar varios años más. ¿Qué o quién movió los hilos del destino para que en muy pocos días tuviéramos financiación privada y no sólo para un libro, sino para cuatro?
4. Este libro tuvo que empezar a imprimirse una semana antes de lo que lo ha hecho en realidad. Si hubiese sido así, no podríamos contarles la noticia más importante de la actualidad. ¿Qué o quién movió los hilos del destino para que tuviésemos que aplazar una semana su impresión y con ello rubricarla con el gran descubrimiento?
5. En las obras donde se descubrió la imagen, alguien decidió guardar unos camiones de tierra para utilizarlos posteriormente. ¿Qué o quién movió los hilos del destino para que esa decisión recayese justamente en el lugar donde reposaba la imagen?
6. En los trabajos de explanación tuvieron que pasar varias veces la maquinaria pesada para soterrar de nuevo una piedra que sobresalía. Ante la imposibilidad de hacerlo con las máquinas (aunque se intentó varias veces desmenuzarla) tuvo que ir un obrero a retirarla con sus manos. El que al retirarla no la dejase en un lateral fue un verdadero milagro. ¿Qué o quién movió los hilos del destino para que una maquinaria pesada no pudiera hacer desaparecer la imagen?
7. José Antonio Sala se desconcertó cuando comprobó que durante toda una mañana no había recibido llamadas a su móvil. ¿Cómo quiso la casualidad que esas llamadas se desviaran siempre, fortuitamente, al operario que trabajaba en la maquinaria de la explanación? ¿Qué suerte fue aquélla que hiciera que este operario conociera a José Antonio Sala y le buscara para intentar solucionar el problema telefónico y que una vez subsanado, saliera como comentario pasajero el estado del actual libro?
8. Y una última curiosidad. José Antonio Sala y José Luis Luri acordaron darme una sorpresa al anunciar, en la presentación del libro, que iban a donar todos sus beneficios a la restauración de la Ermita. Esa sorpresa no puedo ser porque lo supe esa misma noche, pero lo verdaderamente importante fue que resultó ser (¡que casualidad!) el mismo día que apareció la imagen.
9. Por cierto, personalmente y toda la gente que forma la comisión de la Cometa ha seguido siempre todos los rastros de la imagen... hemos entrevistado a multitud de personas, hemos escrito artículos y concertado ruedas de prensa. Hasta nos atrevimos con una pala mecánica (que, por cierto, nunca nos quisieron cobrar sus servicios) a remover tierras en busca de nuestro San Juan. Al final, nunca lo encontramos, él apareció. No hubieron más excavaciones ni buscas con detectores ni nada por el estilo. Él apareció, cuando el destino (¿?) quiso, asomando su desdibujada mole en la historia que les acabamos de contar.

Estos hechos, de los cuales doy fe, quedan a la libre interpretación del lector. Que cada cuál saque sus conclusiones, pero las palabras de José Luis Luri me acompañaran hasta el final de mis tiempos...

Hay quien afirma que ciertos libros no los escribe nadie pues se escriben solos, y el que ejercita de junta letras no es más que el mero instrumento de sus manos invisibles”.


La Cometa, últims dies de maig de l’any 2002. Casa del Ti Bernat.

                           

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