CALPE, TIERRA Y ALMAS.                                    volver al índice
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LA QUIEBRA DEL "MOLÍ" DE BENISSA.
Addenda 2
ª

 

     
Hacia el año 1920 la mercantil benisera «Vda. de Avargues, Cabrera y Cía» entra en serias dificultades económicas que derivan finalmente en su quiebra. Lo que se iniciara a principios de siglo como un pequeño pero próspero negocio de producción harinera había ido consolidándose hasta llegar a constituirse en una verdadero banco local que prestaba fondos a pequeños agricultores y remuneraba a sus depositantes con un 6% de interés anual; en muchos casos a emigrados locales que tras retornar de Argelia o Argentina confiaban sus ahorros a una entidad respaldada por nobles apellidos y reconocida solvencia.

     Ante la conmoción general de una comarca en la que se viven tiempos difíciles: un jornal ronda las tres pesetas y el 90% de la población vive en condiciones precarias, Doña Clara Torres Orduña, una de las socias y principal avalista de la empresa, comprueba como su vasto patrimonio personal es objetivo de los acreedores y puede esfumarse tan rápidamente como el gerente de la sociedad. Pero no es de hecho hasta el día de San José de 1925 cuando ve subastadas dos de sus heredades más importantes: la de Terra Gaspar, a las espaldas de la sierra de Oltá, con sus más de 850 hanegadas y casa de labor; y su finca de Lleus, con edificación y 500 hanegadas de superficie. Ambos trozos, media sierra, son transmitidos por los síndicos de la quiebra a Francisco Ivars Ivars, industrial del mueble de Benissa, que los adquiere por cien mil pesetas y posteriormente arrienda al tí Joan Ivars de «Camallá» por el 5% anual de su valor.

       En Calpe, por los escasos medios o la sana desconfianza, no son muchos los ahorradores que han fiado sus depósitos a la empresa. Los damnificados, a pesar de las amplias garantías de los avales, únicamente recuperan un 25% del capital confiado, tras largos y costosos pleitos en los que los letrados no pierden el tiempo. 

       Aún años más tarde la quiebra del Molí tendrá sus consecuencias en nuestra villa pues los Cabrera continúan viéndose obligados a desprenderse de patrimonio. En Enero de 1927 Doña María Cabrera Avargues vende al tí Pere Troset Nou, Pedro Pineda Sendra, dos fincas: la casa de campo conocida como casa de Cadenes o del Retor o del Troset Nou, ubicada en sus 63 hanegadas de terreno junto al camino de Oltá, lindante a la carretera general, hoy Estación II 1B, y el Bancal Pica en el Enchinent de 24 hanegadas, hoy viñas de Avargues. Las compra el tí Pere por 22.000 pesetas que le financia con garantía hipotecaria un prestamista de Jalón al 6% de interés. 

        El tí Pepe La Forastera, José Ferrer Escrivá, también adquiere de los Cabrera su finca de Cocons de 60 hanegadas, hoy Canuta 6L, que localizamos fácilmente por sus altos y recientes muros levantados justo al frente de la entrada del Cementerio Municipal.

        Otro caso es el de la finca del tí Guillem de Sendra, Guillermo Sendra Pineda, patrón de pesca, que en Diciembre de 1927 adquiere de Doña María Cabrera Avargues su heredad de la Canuta que consta de unas seis hectáreas de terreno y casa de campo. El tí Guillem la compra por 7.500 pesetas que le financia Doña María a un 5% de interés. Hoy, urbanizada la finca y desaparecida la casa, sobre sus cimientos se ubica el chalet Canuta Baja 1C junto a la costera que asciende de Puerto Blanco.

                           

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