SALUDO
DE JOAN JOSEP CARDONA IVARS
Cronista oficial de la villa de Benissa.
A LURI y SALA DESDE BENISSA:
En 1631, y ante Jaume Ferrer, notario de Benissa, se instrumenta documento por el cual Pere Giner, hijo de Pere, sargento mayor que lo fue del Tercio de Nápoles, gobernador y capitán general de la ciudad de Gaeta, recibe autorización del señor del lugar para que en la partida de Lleus pueda disfrutar de la heredad de aquella tierra y construir una torre, (ARV. Manaments, libro 5,M.45, fol 47 y 48).
Es éste el primer documento que tengo constancia de la edificación de una casa rural. El término rural de Benissa, como así también el de Calp, permanecieron casi deshabitados hasta bien entrado el siglo XVIII. Historiar este asentamiento humano no es tarea fácil. Casi nunca se encuentra documentación específica. Y si la hay sólo se consigue con una gran tenacidad. Y creo que de paciencia, persistencia y sobre todo un gran cariño es lo que han tenido los autores de este libro para extraer materiales con que levantar esta obra que hoy llega a nuestras manos.
Mas no sólo se han contentado con señalar las casas y las tierras que la circundan. Han ido más allá. Han reconstruido las vidas y genealogías de las personas que las habitaron. Y si ya es dificultoso encajar el edificio en su topónimo, es tarea ciclópea reconstruir las sagas que le dieron vida. Y eso se ha hecho con una dedicación y un coraje que dignifica a los dos autores de este libro ejemplar.
Cuando hoy muchos se declaran enfáticamente apátridas y se ponen bajo la bandera de conveniencia en aras a no sabemos que propósitos, José Luis Luri y José Antonio Sala dan carta de naturaleza a los papeles muertos de los notariales y reviven la historia de las buenas gentes que con ilusión levantaron en alguna parte del secarral calpino una casa y en ella sembraron un linaje, y se hicieron patria en sus piedras. Y creo que ha sido una costosísima tarea cuando además se ha podido constatar que aquella era, aquel riurau, o aquel humilde corral ha perdido su historia y sobre ella se edifica otro sentimiento. Y creo además que en algún caso ni tan solo quedará ya la tierra originaria tan removida y cruelmente
cementada.
He tenido ocasión de conocer las primicias del trabajo que hoy salen a la luz. Creo que es un documento excepcional, y además muy necesario. No conozco antecedentes de este tipo de estudio. El que fuera cura de Senija, mossén Joaquim Martí Gadea dejó inédita su “Tipos d’Espardenya i sabata”, escrita, al parecer sobre 1905. En ella resuelve con su habitual ironía el acontecer de diversas sagas familiares de Balones, su pueblo, algo que también ha trabajado el nuciero Miguel Guardiola Fuster (La Nucía. Gentes de antaño), pero recrear casa, su historia y sus habitantes no conozco otro caso mas que el que ahora dan a la luz José Luis Luri y José Antonio Sala. Y era muy necesario que ello se hiciera y antes de que la más absoluta despersonalización acabe por globalizarnos.
Y más que los habitantes de estas tierras se alegrarán con esta obra los nuevos residentes. Ellos, en algunos casos mas sensibles que nosotros, querrán conocer quienes cultivaron antes que ellos la parcela que han adquirido. Y estoy convencido que incluso recrearán su memoria y sentirán la emoción de saberse herederos de una tierra que no fue nada fácil para habitar.
Y en el tan anhelado interés actual por la búsqueda de “las señas de identidad”, ya tan perdidas, pueden los interesados encontrar no una, sino un pueblo entero de ellas, y además contadas con rigor de investigador, amor de madre y humildad franciscana, algo que casa muy mal con la fanfarria que muchas veces se ponen en las artificiosas y artificiales recreaciones del antaño. Ellos, los autores, saben, y así me consta, que la historia localista, la que tenemos más a mano se vivió al amor de la humildad, aquella de la que Cavanilles la definía como “suelo árido y estéril, donde crecen arenarias”, superada eso sí, con el buen humor de quienes se gozaban en el curso de los días azules del “pobrets, pero contentets”. Lección de dicha para los tiempos que corremos.
JOAN JOSEP CARDONA IVARS.
«Cronista oficial de la Villa y Archivero del Archivo Histórico Parroquial de Benissa»